George Leyva: el arte de contar historias en la piel

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Por Yany Díaz, El Kentubano (Edición 132, agosto 2020)

“Los tatuajes son como las arrugas, nos cuentan una historia de quien lo lleva. Trabajar como tatuador te permite ser el artífice de una etapa de la vida de cada cliente que pasa por mi estudio”, me cuenta mi entrevistado.  Es difícil que encuentre un tiempo para responder mis preguntas, cuando por sus habilidades en cada uno de sus trazos se ha ganado el respeto y el reconocimiento de los clientes que acuden a York Art Tattoo.

George Leyva Ferras se inició en este mundo del tatuaje siendo apenas un adolescente. Natural de Velasco en la provincia de Holguín llego a los Estados Unidos en el año 2014.

“Yo llegué como refugiado político, tras nueve años defendiendo mis ideas dentro del Movimiento Cubano Jóvenes por la Democracia. Sufrí la persecución política en mi país y fui coordinador en la región oriental”

¿Cuándo sentiste el interés por el mundo del tatuaje?

“Ese interés surgió a partir de un amigo Maikel Mustelier Silva, tatuador profesional, él encendió esa chispa en mí y me motivó a dedicarme a ello. Es bien difícil esta profesión sin alguien que te guie. Yo estudiaba artes plásticas. Sin embargo, existe un error, no todo el que sepa pintar puede llegar a ser un buen tatuador. Hay que dedicar tiempo a aprender.”

¿Cuándo te hiciste tu primer tatuaje y qué te hiciste?

“No recuerdo exactamente el primero, pero si recuerdo uno. Fue una figura de la Estatua de la Libertad, al final terminó siendo algo similar a una mujer tomando helado. Eso me motivó a superarme, a aprender y a perfeccionarme. Hoy me siento feliz porque mis resultados son grandes. Esta profesión requiere también de estudio, habilidad, práctica y constancia. De fijarse en los mínimos detalles, porque pueden ser insignificantes para el ojo humano, pero cuando se plasma cada trazo en la piel, debe ser indiscutiblemente perfecto.”

George, me comentabas que tatuarse no debe ser un acto de impulso.

“Cuando los clientes llegan a mi estudio muchos lo hacen con una idea bien definida de que quieren hacerse, otros no, yo los ayudo en ese sentido. Para quienes tenemos esta profesión es importante que sepan que cuando se tatúa es una forma de expresión en la piel que te va a acompañar para toda la vida. Dependiendo de que figura escojan requiere paciencia de mi parte y dedicación.”

¿Crees que sigue habiendo estigmas o prejuicios con las personas tatuadas?

“Si lo hay. Yo lo viví en Cuba, era discriminado por mis tatuajes. Perdí oportunidades laborales por ese motivo. Existían y aun hoy existen tabúes en ese sentido. Es importante que comprendan que las personas se tatúan y eso no define quienes somos. En muchos sentidos esa etapa aquí hoy ya la hemos ido superando.”

¿Cómo crees que ha evolucionado el mundo del tatuaje?

“Somos una comunidad grande. Aquí en Louisville también existen muy buenos tatuadores. Ya existe una percepción en los clientes de los tatuajes que se quieren hacer. Es un arte que va ganando nuevos espacios. Los estilos varían en estos nuevos tiempos. En estos momentos los 3D están cobrando mayor popularidad. Ha evolucionado con nuevas técnicas. Yo siempre digo que cuentan una historia en la piel y es importante tener en cuenta la habilidad de quien lo realiza.”

George me cuentas que tus sentimientos por Cuba aún persisten después de seis años lejos de tu país.

“Cuba es mi patria, me duele estar lejos y que la dictadura me haya tratado de arrebatar lo que por derecho me pertenece. Es importante saber en dónde estamos, pero también de dónde venimos. Estoy agradecido de este gran país que me abrió las puertas y nos ha dado oportunidades a mi familia y a mí. Sin embargo, mi corazón, mi sentimiento, una parte de mi está allí y lo estará siempre. Mi sueño es el de millones de cubanos que estamos exiliados: ver a Cuba libre.”