Juan Villafañe: Un corazón que late por los niños

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Por Yany Díaz, El Kentubano (Edición 132, agosto 2020)

Dialogar con el Doctor Juan Villafañe es sin dudas un momento inspirador, pues quien no lo conoce, comienza a hacerlo en cuestión de segundos. No solo se trata de alguien fácil de admirar a medida que transcurre esta entrevista, ya que premia cada uno de sus actos con una dulzura y humildad impresionantes. No solo la reputación como cardiólogo lo precede, también el ímpetu de cantar en el reconocido coro cristiano “The Masters Men” de la ciudad de Louisville.

Natural de San Juan, Puerto Rico, arribó a Kentucky en el año 1986, donde se estableció y desarrolló una carrera prestigiosa como cardiólogo infantil, hasta establecer su propia práctica clínica, recientemente adquirida por el Cincinnati Childrens Hospital Heart Institute.

“Yo quería ser médico primario, especializarme en medicina interna, pero al terminar mi carrera, cuando estaba en la rotación de Pediatría me llamó la atención el trabajo con los niños. Recuerdo que conocí a un cardiólogo durante esa etapa, con el que conversé mucho. Al observar la necesidad de estudiar las enfermedades congénitas del corazón en los infantes, decidí escoger esta especialidad.”

Doctor, la cardiología pediátrica es un campo difícil, ¿qué lo apasiona a usted de esta profesión?

“Me identifico mucho con la familia. A mi consulta llegan pacientes desde muy temprana edad con defectos congénitos, para los que tenemos que crear un espacio familiar y una conexión óptima, pues convivimos con ellos toda una vida. Sabemos que la situación de estrés que puede generar determinadas enfermedades en el entorno familiar puede ser muy grande, por eso trato de llegar a los padres también. Es muy gratificante porque cuando llegan, trato siempre de hacerlos sentir seguros, nadie los sujeta, los dejo usar mi estetoscopio, escuchar mi corazón”.

¿Cómo es para usted trabajar con niños?

“Tratar a un niño, que llega llorando a la consulta, asustado y nervioso, eso no lo enseñan en la universidad de medicina. Eso tu aprendes en la práctica. Yo hablo con ellos, le hago chistes, los hago sentir en casa. En mi consulta somos una familia.”

Según me cuentan tiene usted cinco hijos biológicos con su esposa Vickiee, pero más de mil hijos adoptados, ¿es esto cierto?

El sonríe. “Si, es que mis pacientes son familias. Yo veía al año 3500 pacientes. Yo los sigo de por vida. Ellos forman parte de esa familia que he creado en mi carrera. Mi familia hoy consta de más de mil.”

También ha tenido logros importantes

“Me siento muy agradecido que Dios me dio la capacidad de poder ayudar y me ha compensado, pues que uno de los hospitales más importantes en mi especialidad, el Cincinnati Childrens Hospital Heart Institute, comprara mi práctica clínica, ha sido algo grande, pues permite expandir sus servicios al Estado de Kentucky.”

¿Con el coro The Masters Men ha visitado Cuba en siete ocasiones?

“Hace 25 años que canto en el coro, tuvimos la oportunidad de visitar Cuba y presentarnos allá. Cuba y Puerto Rico tienen muchas características en común, me sentí como en casa. Los cubanos son un pueblo muy familiar, amigable y entusiasta. Cuba es una Isla preciosa. Me impresionó ver el deterioro que está sufriendo su arquitectura. Admiro que los cubanos son persistentes, son valientes.”

El Doctor Villafañe me pide que lo llame Juan. Con más de sesenta años conserva su esencia latina, disfruta cada día ponerse su sombrero y de vez en cuando, las tradicionales guayaberas.

“Me encanta disfrutar de las empanadas en el Mojitos, los tostones del Havana Rumba y visitar los mercados cubanos y comprar “la masa real”, un dulce maravilloso. Me siento honrado de pertenecer a esta comunidad latina en la ciudad de Louisville que está haciendo grandes cosas. Cuando yo llegue éramos pocos, ya hoy somos bastantes y poco a poco hemos encontrado nuestro espacio.”

¿De qué se siente el Doctor Juan Villafañe orgulloso?

“Primero de mis creencias religiosas, de la gran familia que he creado y de mi profesión, de la misión que Dios me dio en este mundo”.