Consejos del profesor Mesa: Cómo animar a los jóvenes a descubrir la lectura

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Profesor Braulio Mesa

Por Braulio Mesa, ESL Newcomer Academy/ (502) 485-6324; braulio.mesa@jefferson.kyschools.us 

Este tema no es nuevo, pero hay datos que quisiera actualizar ya que, la lectura es vital para el desarrollo de la lectoescritura, la inteligencia, la interpretación, el estudio de otro idioma, el lenguaje, o sea, para todos los procesos de aprendizaje de una persona. A pesar de lo que puede parecer, el continuo crecimiento escolar en Louisville no ha traído consigo un “boom” de lectores. A pesar de que a todos se les facilita gratuitamente una tarjeta de miembro de una biblioteca pública. Se supone que quien estudia en la universidad leerá más, pero esto no es así. Las compras de libros tienden, año tras año, a decrecer. Será que son muy caros, pero no más caros que otros productos menos importantes que compramos. Por otro lado, tampoco se va mucho a las bibliotecas para solicitar libros gratis. Casi todos los bibliotecarios dicen lo mismo, que la gente, sobre todo la gente joven, acude a las bibliotecas, pero para estudiar sus propios libros de texto o sus apuntes, casi nunca para solicitar un libro en préstamo. Hay quienes no pueden creer todo esto, sobre todo, algunos padres. ¿Acaso no están las escuelas mejor que nunca y los educadores muy concientizados de la importancia de la lectura? No es que no exijan la lectura, al contrario, se hace más que nunca. Pero esa exigencia, en lugar de convertir el leer en algo agradable, lo hace algo obligado, molesto y sin motivación. Resultado: cada vez encuentran los estudiantes más dificultades para entender o interpretar cualquier libro, no se sabe manejar la bibliografía, solo se lee para responder un cuestionario o hacer un examen. Si encuentras a alguien que lee por placer lo vemos como de otro planeta.

Según encuestas, más del 60% no compra ningún libro al año. En el 17% de los hogares no hay ni un solo libro. La media, por hogar, es de 145 libros. Pero lo alarmante es que el 60% de los hogares norteamericanos no compran ni siguiera un libro al año (según el magazín “The Economist”). Esta crisis de lectura se nota también en las bibliotecas, independientemente de las ofertas de libros, actualizaciones, cantidad de volúmenes, etc., Este mal se está generalizado en la actualidad, es como una especie de desgano, incapacidad de recorrer con los ojos un texto impreso y eso que la escolaridad, en general, ha aumentado. Pero, ¿cuál o cuáles son las causas de esta enfermedad intelectual hacia la lectura?

Hoy día los sistemas escolares hacen mucho énfasis en la lectura. Nunca como hoy la lectura ha sido tan obligatoria. He aquí parte del problema, “obligatoria”. Parece que los libros son como tareas escolares, sumándole a esto que los niños no ven leer a sus padres. Una vez más, la familia es el principal lugar para el aprendizaje de hábitos. Aprender a leer es, antes todo, ver leer. El aprendizaje, sobre todo en los primeros años, es imitación. No es extraño que cuando la familia, por lo que sea, no funciona, fallen cosas muy importantes, incluyendo la lectura. En familias divorciadas, en ocasiones, este desánimo por leer se acrecienta. Otras causas muy conocidas son, el exceso de televisión, los videojuegos, muchas horas de trabajo, no conocer el idioma, etc. Leer es un asunto manual, hay que tener el libro entre las manos, hay que cuidarlo, guardarlo, etc. Al ver televisión, las manos se acostumbran a no hacer nada. Digo, salvo llevar saladitos a la boca. Un buen lector de libros, siempre tiene a su lado lápiz y papel, para hacer apuntes, recordar nombres, etc., la televisión no necesita de esto. Solo en algunos lugares se está motivando la lectura de un modo menos escolar y más inteligente. O sea, que lleguen a la lectura por sí mismos, después de una callada orientación. En la historia de la humanidad, antes del libro estaba la narración oral, el contador de cuentos. El cuento, antes de estar impreso, primero estuvo en la boca de los cuenteros. La idea es, más o menos, que los maestros cuenten algo, haciendo la narración bien motivada y cuando la atención haya prendido, los alumnos pueden seguir la lectura. Esto no solo puede hacerse en primaria, sino en todos los niveles de enseñanza, incluyendo el hogar. La lectura debe entrar casi como un juego, yo diría como “un tesoro escondido”, por lo que nos reporta en el futuro. Dar pistas para que cada uno lo encuentre, como en mi libro favorito de Stevenson, “La Isla del Tesoro”.

Para mí es un error garrafal elaborar una lista de libros imprescindibles, estas imponiendo la lectura, o sea la estas matando. Siempre, en los libros, encontrarás lo que deseas. No se trata de leer por leer, sino de redescubrir lo valioso de lo descrito por alguien. Sí recomiendo hacer una lista de los mejores libros, ya sea según mi punto o según la crítica, o simplemente los más leídos. Así cada cual descubrirá sus propios tesoros. Por ejemplo, de niño leí la colección de Julio Verne, esto me animó a seguir profundizando, hasta llegar a disfrutar de “La Ilíada” y “La Odisea” y no en versiones adaptadas. Claro, la pequeña biblioteca de mi madre, maestra de profesión, siempre estuvo a mi disposición.

El lector es un aventurero que descubre algo en cada libro, además de ir almacenando más información de lo que él cree. Si esto es así y creo que sí, el gusto por el libro sólo puede ser transmitido por gustadores de libros. Desgraciadamente, no es lo que ocurre en la actualidad. Esta crisis también se observa en las escuelas, donde hay profesores, que no leen más que el libro de texto. También los que piensan que transmitir el gusto por la lectura es algo específico de los profesores de literatura, y no de los de matemáticas o ciencias. El libro no es un asunto de letras. El libro y el gusto por la lectura, desde épocas antiguas y hasta el presente, es un asunto de cultura, por lo que debemos motivarla y defenderla con esmero. Finalmente, mientras más ames la lectura mucho mejor hablarás y escribirás. Y esto si va a marcar la diferencia en tu futuro.