Homenaje a Orlando Zapata Tamayo en Kentucky

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Coincidiendo con el 10mo aniversario de su desaparición física, los cubanos de Kentucky se dieron cita en el busto de José Martí de la ciudad de Shively de ese estado para rendir tributo a la memoria de Orlando Zapata Tamayo.

Durante el evento se depositó un arreglo floral dedicado a la figura del destacado opositor político, se entonaron las notas de nuestro himno nacional y fueron leídos varios mensajes en honor al mártir cubano, quien falleció a los 43 años en Cuba tras 86 días de huelga de hambre, realizada en la cárcel, exigiendo derechos mínimos.

El momento cumbre del evento fue marcado cuando se logró comunicar telefónicamente con la madre de Zapata Tamayo, Reina Luisa Tamayo, quien reside en Bowiling Green, Kentucky, y ella pudo ser testigo del homenaje que los cubanos de Kentucky le realizaran a su hijo. El momento estuvo lleno de emoción y significó parte del agradecimiento de nuestra comunidad al sacrificio de muchos cubanos que han recibido cárcel, humillaciones, e incluso la muerte como Orlando Zapata Tamayo, por una Cuba libre y próspera.

De origen sencillo, Zapata Tamayo fue albañil y fontanero. Originario de Banes, Holguín, se trasladó a la capital y se incorporó al movimiento de disidentes, por lo que fue perseguido y finalmente puesto en prisión por diferir políticamente con el gobierno totalitario.

Zapata Tamayo se declaró en huelga de hambre para exigir el cese de los abusos y las golpizas a que con frecuencia era objeto, además de negarse a vestir uniforme de preso común preso para exigir el de político, pero el gobierno cubano se negó a aceptar sus demandas y él mantuvo la protesta hasta las últimas consecuencias.

Cuando falleció Orlando Zapata Tamayo, la dictadura organizó una campaña de descrédito hacia el activista, señalándolo como un vulgar delincuente, pero allegados y conocidos del mismo siempre han sostenido que era una persona honesta, carismática y sencilla, sin ningún antecedente penal. Amnistía Internacional le consideraba un prisionero de conciencia. Su muerte en la cárcel conmovió a la comunidad internacional y significó el segundo episodio más connotado de huelguistas de hambre por motivos políticos, tras el que ocurrió en 1972 con la muerte del activista Pedro Luis Boitel.