Consejos del profesor Mesa: El Síndrome de Asperger

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Por Braulio Mesa, ESL Newcomer Academy/ (502) 485-6324; braulio.mesa@jefferson.kyschools.us

(El Kentubano, edición 127, Febrero 2020)

Hoy me gustaría incursionar en un tema que, aunque he tenido que leer mucho sobre él, no es de mi especialidad. Pero es que me toca muy directamente pues uno de mis nietos padece de este trastorno. De más está decir que cuando mi nieto nació no sabíamos nada y solo a partir de los 3-4 años de edad fue que comenzamos a ver algo diferente en él.

El síndrome de Asperger tiene un espectro autista, o sea es una afección neurológica que se caracteriza por un mayor o menor impedimento en el lenguaje, la comunicación, el comportamiento, además hace que el niño le dé importancia a algo sin interesarse por otras actividades. También hace que realice rutinas repetitivas, hablar de manera peculiar, o demasiado formal o monótona, tener un comportamiento inadecuado o no tener la capacidad de interactuar con los demás. A esto le podríamos añadir problemas con la comunicación no verbal, el uso de gestos o expresiones faciales limitadas y movimientos motores torpes o con poca coordinación.

Los niños con este síndrome mantienen sus habilidades tempranas de lenguaje y gatear, caminar con cierto retraso o torpeza son los primeros indicadores de este trastorno. Según los expertos 2 de cada 10,000 niños padecen este trastorno y los varones tienen más probabilidades de padecerlo que las niñas.

No estaría completo este artículo sino hablamos un poco de la historia de este trastorno. Por el año 1944 el pediatra austriaco Hans Asperger observó que a unos niños les costaba integrarse y su inteligencia parecía normal. Es decir, tenían muy pocas habilidades no verbales, no demostraban empatía por los demás y físicamente eran torpes. El pediatra describió esto como un trastorno de la personalidad principalmente marcado por el aislamiento social. Las observaciones de Hans se conocieron ampliamente a partir del 1981, cuando la doctora inglesa Lorna Wing publicó una serie de estudios parecidos. En la actualidad, el síndrome de Asperger es una enfermedad diagnosticada y fue incluida en el manual de diagnóstico de la Organización Mundial de la Salud en 1992, y en 1994 fue agregada al Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales IV que es el libro de referencia de la Asociación Psiquiátrica Americana.

Como dije anteriormente, los que padecen esta condición casi siempre quieren saberlo todo sobre su tema preferido y sus conversaciones con los demás, serán sobre este tema. Su experiencia, su vocabulario y sus patrones de lenguaje lo harán parecer un pequeño profesor, pero carecen de la capacidad de modular la voz, independientemente el lugar donde se encuentren. Pero además, generalmente tienen antecedentes de retrasos de desarrollo en las habilidades motoras como pedalear una bicicleta, agarrar una pelota o trepar por una soga.   A menudo son muy activos en la niñez, pero posteriormente desarrollan ansiedad o depresión como adultos jóvenes.   

Según investigaciones actuales, este síndrome es causado por desajustes cerebrales, es decir,  por la migración anormal de células embrionarias durante el desarrollo fetal que afecta la estructura cerebral y luego va a afectar los circuitos neurales que controlan el pensamiento y el comportamiento. Sin embargo, nunca se ha identificado un gen específico para esta enfermedad. En cambio, la investigación más reciente indica que es probable que haya un grupo común de genes cuyas variaciones o supresiones hacen que una persona vulnerable desarrolle el síndrome de Asperger. Esta combinación de variaciones o supresiones genéticas determinará la gravedad y los síntomas de cada persona con este síndrome.

Hasta aquí, más o menos, es todo comprensible, pero se dificulta a la hora de diagnosticar esta condición. Hay diversos instrumentos de evaluación en uso actualmente, cada uno con criterio diferente, el mismo niño podría recibir diagnósticos diferentes, dependiendo del tipo de evaluación que utiliza el médico.  Pero para complicar el tema más aún, algunos médicos creen que no es un trastorno separado y distinto.  En cambio, lo llaman autismo de alto funcionamiento o autismo leve.  Al utilizarse dos diferentes términos, síndrome de Asperger o autismo de alto funcionamiento o leve, esto dificulta la recolección de datos, por lo que algunos serán diagnosticados con autismo de alto funcionamiento en lugar de síndrome de Asperger y viceversa.

Concluyendo esta parte y basado en mi propia experiencia, los comportamientos que deberíamos tener en cuenta para detectar lo antes posible un niño con síndrome de Asperger son: contacto ocular anormal, retraimiento, no darse vuelta cuando se los llama por su nombre, no usar gestos para señalar o mostrar, falta de juego interactivo, falta de interés en los demás, entre otros. Recuerda que algunos de estos comportamientos pueden ser aparentes en los primeros meses de la vida del niño, o aparecer más tarde.  Antes de los 3 años de edad, deben estar presentes problemas en al menos una de las áreas de comunicación y socialización o comportamiento repetitivo y restringido de los que hemos hablado anteriormente. De más está decir todo lo que pasamos en los tres primeros años de mi nieto y por lo que pasamos. Hemos invertido infinidad de horas en estudiar, leer, consultar y asistir a las consultas. Pero hoy, nos sentimos súper bien al ver los progresos que ha hecho con sus 6 años de edad. Definitivamente, si hay tratamientos. El que coordina terapias que abordan los tres síntomas esenciales del trastorno: malas habilidades de comunicación, rutinas obsesivas o repetitivas, y torpeza física. Es el que mejor ha aceptado y los resultados son sorprendentes.

En resumen, un programa eficaz de tratamiento tiene que unir los intereses del niño, mostrar tareas con pasos simples, y debe involucrar actividades altamente estructuradas, por ejemplo:

– Capacitación sobre habilidades sociales: Es una forma de terapia grupal que enseña a los niños las habilidades que necesitan para interactuar más exitosamente con otros niños

– Terapia conductual cognitiva: En una terapia del “habla” que puede ayudar a los niños más ansiosos o explosivos a manejar mejor sus emociones y disminuir sus intereses obsesivos y rutinas repetitivas.

– Terapia física: para niños con mala coordinación motora.

– Capacitación y apoyo para padres: para enseñar técnicas de comportamiento para usar en el hogar.

– Terapia especializada en el lenguaje: para ayudar a los niños que tienen problemas con la pragmática del lenguaje, el intercambio de la conversación normal.

Espero que estas ideas basadas en mi experiencia hayan servido, al menos, para aclarar las dudas sobre esta condición y que puedan servir de motivación para seguir conociendo sobre ella si tienes un familiar padeciendo esta enfermedad.