Editorial: AQUÍ y AHORA

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Editorial El Kentubano, edición 127, Febrero 2020

Por Luis David Fuentes, PE

Es común cuando alguien aboga por cambios necesarios en Cuba, aparezcan algunos que esgrimen estas preguntas con tono de reproche: ¿Por qué desde AQUÍ en lugar de hacerlo en Cuba? ¿Por qué lo haces AHORA y no antes?

Respuesta corta: Porque AQUÍ soy digno y libre; y porque AHORA, más que nunca me duele Cuba.

Respuesta menos corta:

Porque AQUÍ a diferencia de allá…

– Cuento con toda la información que no tenía antes. Tengo acceso libre a cualquier sitio de internet, puedo consultar libros, revistas y otras fuentes, lo que me permite comparar ideas y formarme mi propia opinión y no la que me imponga un gobierno.

– No tengo miedo, no temo por mi vida ni por la seguridad de mi familia. Puedo expresar mi criterio y criticar a los gobernantes sin temor a que me discriminen, castiguen, o me lleven a la cárcel.

⁃ No tengo que mostrar simpatías por un partido político, y si lo hago tengo varias opciones, pues gozo del privilegio de votar y elegir a los candidatos que mejor representan mis creencias, mis valores y mis intereses individuales.

⁃ Soy próspero y honrado. Vivo dignamente de mi trabajo y no tengo que dedicar la mayor parte del día a pensar que “conseguir” o de qué manera delinquir para alimentar a mi familia.

Porque AHORA, como nunca antes…

⁃ Me duele más la patria y mis hermanos cubanos, los de adentro, ahogados de restricciones materiales y espirituales, y los de afuera, enfermos de nostalgia y rehenes de la prepotencia.

⁃ Sufro al ver como mi país se hunde en la miseria, con la economía en ruinas, en donde se ha depauperado cuanto servicio básico existe (transporte, medicina, educación, deporte, seguridad social, etc.), bajo una ideología y partido único que impone un sistema inoperable e improductivo.

– Me avergüenza que se haya institucionalizado la corrupción, se hayan extinguido los valores, buenos gustos y educación formal.

– Me entristece saber que reine la desesperanza, y ser testigo de cuántas familias se separan a diario, algunas incluso que jamás se volverán a encontrar pues muchos han muerto en el mar, o en las selvas y ríos de Centroamérica.

– Me siento discriminado de participar en la vida política y económica de mi país, mientras pago abusivos precios por trámites y pasaportes, con el chantaje y el miedo de que alguien decida que no puedo entrar a mí patria.

– Es cada vez más evidente el descaro y la hipocresía de una élite gobernante que goza de privilegios (viajes, festines, comodidades, negocios e inversiones, etc.) mientras exigen sacrificios y limitaciones al resto.

En este punto, AQUÍ y AHORA tengo dos opciones: Continuar con la indiferencia y conformidad, cruzándome de brazos mientras miro para otra parte; o, por el contrario, mostrar que Cuba y los míos me importan, y para ello abogo por un cambio. Yo le invito a esta última opción, pues es lo correcto ante Dios, ante  nuestra familia y nuestra patria.

Dejemos de ser egoístas y deseemos que el resto de nuestros amigos y parientes de la Isla puedan disfrutar de la libertad y prosperidad material que solo pudimos conseguir al marcharnos a otras tierras. No nos cohibamos de decir la verdad, de hablar sin hipocresía, de criticar lo mal hecho, de sugerir ideas, y de apoyar proyectos de cambios; porque el futuro de nuestra nación lo podemos escribir también desde AQUÍ y AHORA.