El cambio y la conciencia humana

0
257

Editorial en El Kentubano, edición 126, enero 2020

A Cuba y sus hijos,

El CAMBIO viene. Es inevitable. Seis meses, uno o tres años, otra década (¡Dios nos libre!), no lo sabemos,  pero definitivamente sí lo veremos.

Lo bueno es que el CAMBIO será beneficioso para toda la nación, para los cubanos de afuera, y para los de adentro… ¡Ellos, quienes más lo necesitan!

Nuestro país volverá a ser grande, democrático, eficiente, productivo. Nuestras familias volverán a estar juntas, los valores y los buenos gustos serán rescatados, y el sueño de los jóvenes será otra vez superarse en sus barrios y sus escuelas para construir un país mejor, en lugar de marcharse -en contra de sus instintos naturales- hacia otras tierras extranjeras.

El CAMBIO no significará el paraíso, pues traerá otros problemas, otras dudas y preocupaciones, pero poquitísimas de ellas semejantes a la depauperación material y moral que estamos heredando del actual mal-gobierno, entre tanta miseria, corrupción, violaciones de derechos humanos, diferencia de clases, separación familiar, miedo, doble moral, y demás agonías de nuestra Cuba enferma del presente.

Lo triste es, que muchos de los que hoy día callan, se conforman y permanecen ajenos al dolor de nuestra patria, luego del CAMBIO, se las darán de protagonistas, haciendo creer al resto que siempre fueron sinceros y consecuentes con sus pensamientos para una mejor Cuba. Y lo peor es, que lo lograrán, pasarán inadvertidos e incluso serán falsamente reconocidos por su “patriotismo”. De la misma manera sucederá con muchos de los que hoy día lucran y se benefician del desastre cubano.

A ellos, desde ya, les regalo un pensamiento de nuestro José Martí: “He aquí la ley suprema; legislador de legisladores, y juez de jueces: la conciencia humana”.