David Tuduri: Mi mayor reto ha sido trabajar para lograr mis sueños

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Por Yany Díaz, El Kentubano (Edición 126, enero 2020)

Su verdadera pasión, luego de su familia, son los carros clásicos. En su colección cuenta con tres, alguno de ellos de edición limitada. Bien podrían llamarlo loco, porque entre tanta modernidad prefiere los modelos antiguos, sin embargo, el camagüeyano David Tuduri defiende el placer de conservar verdaderas joyas del automovilismo.

David, quien lo conoce no sabe que usted no tenía nada que ver con los carros.

“Ciertamente, aunque si tuve el mío propio, en mi juventud estudié en la Escuela de Deportes, fui ciclista y participé en una vuelta a Cuba. Después pasé a ser entrenador de ciclismo y finalmente estudié Licenciatura en Deportes.”

¿Cuándo y cómo llegas a los Estados Unidos?

“Durante el éxodo de los balseros emprendimos, mi esposa y yo, un nuevo rumbo buscando otros horizontes. Estos sueños fueron puestos en pausa, porque pasé 10 meses en la Base Naval de Guantánamo, hasta el 12 de Julio 1995 que nos llegó la ansiada salida de ese lugar y la entrada a este gran país. Llegamos a Miami y nos presentamos en una Agencia de Refugiados donde solicitamos reubicación y desde 1995 Lexington, Kentucky, ha sido ese lugar donde hemos aprendido a vivir”.

¿Con el paso de los años has abierto tu propio negocio?

   “La mecánica de autos fue llegando poco a poco, yo tenía alguna idea porque en Cuba tenía un carro americano y para mantenerlo activo había que inventar y meterse en ese mundo. Así que aquí fui agarrando confianza y empecé a hacer trabajos sencillos, compraba carros baratos, los arreglaba, lo mismo en un driveway, que, en la calle, y después los vendía y así me fui involucrando en este negocio, a tal punto que a los dos años de estar trabajando donde se rompieran los carros, se me hizo necesario buscar un espacio para establecerme seriamente. Mi meta fue buscar mi propio lugar y fue así como en el 2008 nació mi sueño americano, Cuba Auto Repair, un lugar que construí con mis propias manos y con todas las condiciones y comodidades para trabajar. Allí no solo sigo haciendo la mecánica tradicional, sino que también aprendí a reconstruir carros chocados por accidentes y dejarlos como nuevos. Mi mayor reto ha sido trabajar para lograr mis sueños”.

Cuéntame del interés de coleccionar carros clásicos

 “Hoy por hoy, mi hobbie son los carros clásicos y por años cada vez que he podido he asistido a los show room.  Al principio como espectador, pero ahora tengo la oportunidad de llevar algún carrito para exhibir. Ya cuento con tres: un Chevrolet 55, un Chevrolet 56 y un Ford 55. También disfruto manejarlos y ver cómo la gente en la calle les gusta verlos, en la carretera los camioneros suenan las cornetas, otros hacen señas de “like”, le tiran fotos y si el tráfico está parado, hasta me preguntan: Oye. ¿De qué año es eso? El show más lejos al que he asistido lo realizan en Daytona Beach, Florida, sobre todo se quedan boquiabiertos cuando le ven la placa de Kentucky y me preguntan si lo traje en un tráiler y les digo que no. Ese vino rodando, respondo y me dicen: ¡Usted está loco!

También me comentabas que has obtenidos premios

“En el verano pasado, Lexington fue sede de un evento nacional al cual asistí y como gran sorpresa, mi Chevy Nomad 55 fue seleccionado como Mejor Memory Lane.”

David, con el apoyo de tu familia has logrado parte de tus sueños en este país…

“Han sido años de mucho esfuerzo, 25 con una maravillosa mujer, Sara, madre de mis hijos, mi sostén y mi aliento siempre. Mi mayor sueño es haberles dado la oportunidad a mis hijos que ofrece este gran país, que es el suyo, sin olvidar la esencia de dónde vengo y a donde quiero que ellos lleguen”.

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