Rostros locales: Amanda Castro Díaz, ha nacido una estrella

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Por Yany Díaz, El Kentubano. Edición 125, diciembre 2019

Un saque magistral y una técnica refinada pronostican una anotación impecable. Porta una altura, que le permite una actuación por encima de la red sorprendente. No solo es el esfuerzo y la disciplina lo que la distingue, sino también su tenacidad en el deporte. Amanda Castro Díaz, no oculta el orgullo de sentirse cubana, procedente de un país de amplia tradición en la práctica del voleibol, llegó junto a su familia a los Estados Unidos en el año 2004, siendo apenas una niña.

¿Cuándo comenzó a interesarte el deporte?

“Desde pequeña siempre me interesaban los deportes. Nunca estaba sentada en la casa, siempre estaba afuera jugando con mi hermana. Antes de jugar voleibol jugué fútbol, pero era un deporte muy agresivo, entonces con mi mamá decidimos empezar el voleibol en cuarto grado”.

¿Qué te motivó a practicar el voleibol?

“Yo siempre vi el voleibol como un deporte divertido y lindo. Cuando miraba otros equipos de muchachas más grandes que yo en la primaria y en la secundaria, me motivó para ser como ellas. Aun hoy día lo sigo haciendo al ver las jugadoras de la universidad”.

Amanda, por los logros obtenidos también has tenido la oportunidad de alcanzar una beca en el deporte.

“Si, en el club de voleibol que juego MPVA me hicieron un video durante la temporada para captar la atención de universidades. La universidad de Berea aquí en Kentucky me ofreció una beca para ser parte de su equipo. Voy a empezar a jugar con ellos el año que viene, desde el principio del curso escolar. Jugar voleibol en la universidad era un sueño. Aunque no era seguro que lo iba a hacer siempre, me esforzaba en las prácticas y hacia lo mejor que podía en los juegos. Al final de verdad te das cuenta de que si eres dedicado y te esfuerzas puedes lograr lo que quieras”.

¿Qué figuras admiras como deportista?

“Admiro mucho a Las Morenas del Caribe. Siempre ha sido un sueño mío jugar con ellas. Cuando vi los videos del equipo en el 2000, al ganar Oro en los Juegos Olímpicos, me enamoré del equipo y la forma que actúan como una familia”.

¿Por qué consideras que ha sido positivo para ti practicar el deporte y que te ha aportado para el futuro?

“El voleibol me ha enseñado muchas cosas. A veces es difícil practicar un deporte, enfocarte en los estudios y a la misma vez tener tiempo libre. Te enseña lo importante que es balancearse. También como trabajar en equipo para cumplir una meta y en el proceso te conviertes en parte de otra familia. Me encanta la persona que soy hoy y ser parte de un equipo. Mi sueño es ser también enfermera y es una meta que pienso alcanzar”.

¿Cuál es tu mayor motivación cuando sales a la cancha?

“Mi mayor motivación ha sido mis padres. Me inspira mucho que vinieron a este país sin nada y lograron todo lo que se propusieron para mí y para mi hermana. Los riesgos que tomaron y las metas que alcanzaron me hace pensar que yo puedo lograr mucho más de lo que ellos hicieron. Mi mamá ha sido un gran factor para que siga avanzando en el voleibol. Ella siempre tuvo fe en mí y en mis días malos me daba la confianza que necesitaba para seguir luchando. No estaría donde estoy hoy sin ella a mi lado”.