Arte local: Yunier Ramírez, la clave está en no olvidar nuestros sueños

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Por Yany Díaz, El Kentubano (edición 122 Sept 2019)

Yunier Ramírez Cedeño conserva la misma pasión por el arte desde que era niño. Quizás, porque no hay mayor rebeldía que capturar con su lente la belleza que el ojo humano no es capaz de percibir. Mucho tiene que ver su esposa Ramona, verdadera musa del artista e impulsora en gran parte de sus logros y metas. Llegados a Louisville hace apenas dos años, Ramírez se ha abierto camino en los ambientes artísticos de la ciudad, donde ha destacado por la diversidad de su obra y la mezcla de expresiones en sus fotografías.

“La ciudad nos abrió las puertas a mi esposa, mi hijo y a mí. Hace apenas dos años que llegamos y nos recibió el Kentucky Refugee Ministries. Una institución con la que he colaborado y por lo que me siento honrado por la ayuda que nos brindó a nosotros y todos los inmigrantes. Nuestra primera meta fue trabajar, pero, aunque llegamos a un mundo nuevo, jamás perdimos esa vocación ni la intención de seguir en el campo del arte.”

¿Cuándo surge tu inclinación por la fotografía?

 “Yo siempre he sentido pasión por el arte, debo confesarte. Mi primera inclinación fue por la pintura. A los 8 años mis padres me regalaron la primera cámara, era una cámara rusa y bueno yo recuerdo que me divertía con mis primos haciendo fotos. Algunas salían otras no. Luego el “período especial” nos cortó las alas, y bueno ya no pudimos tener acceso a los rollos y otros materiales, pero eso no me impidió en seguir estudiando, leyendo y pintando, hasta que ya en la universidad pude tener acceso a otra cámara.”

En las fotografías de Yunier se aprecia el detalle de las características inusuales y la mezcla de luces y sombras. En los rostros de los personajes se percibe un carácter intimista y reflejo de la realidad desde el obturador, aunque en algunos casos resulta metafórico. No es fácil, reconoce, pero esa pasión implícita y las ganas de triunfar son su principal motivación.

“He participado en dos años en cinco exposiciones. La primera se llamó Caleidoscopio y fue en la Biblioteca Iroquois. Fui parte de la Expo Afro-Latinx, sobre la influencia de ambas culturas. En junio 2018 participe con una serie de doce cuadros y un video el en proyecto “We create artist del Kentucky Refugee Ministries”. Cuatro de mis fotos fueron aceptadas en una muestra de la Galería Flux y una de ellas obtuvo el premio de la comunidad. Como miembro de la compañía Glass Eye Ensemble participe en el proyecto “The Dance para el poeta Ron Whitehead.”

Yunier, después de haber logrado tantas cosas positivas como artista en apenas dos años, ¿Cuál ha sido la clave del éxito?

“Yo lo definiría como perseverancia, sacrificio, el apoyo de mi familia, interés como emigrante de lograr grandes cosas. Abrirse paso en este país es bien difícil. La primera barrera es el idioma. Mis primeros trabajos fotográficos fueron para un evento y asumí el reto, ellos me recomendaron otros y comenzaron a contar conmigo. Pude realizar exposiciones de mis obras y la verdad me dio satisfacción porque supe que estaba en el lugar correcto. La clave es nunca renunciar a nuestros sueños y seguir creciendo.”

¿Qué proyecto tienes para el futuro?

“Nuestro proyecto más cercano es abrir nuestro propio negocio. Mi esposa y yo ambos somos artistas. Ofrecer nuestra manera de ver el mundo y colaborar con la comunidad latina es un reto interesante. Pensamos enfocarnos en la fotografía y creo que será un reto importante.”